El Salario Emocional ocupa un rol fundamental en la empresa ya que con este se da un reconocimiento a la labor que el empleado desarrolla. Carolina Morán* Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

En la relación de trabajo hay derechos y obligaciones para ambas partes, regulándose en las normativa prestaciones económicas para los trabajadores, pero además de lo que la ley señale, hay prestaciones que no son de carácter económico, retribuciones que el trabajador puede obtener de la empresa, y cuyo objetivo es incentivar de forma positiva la imagen que tiene sobre
su ambiente laboral e incrementar su productividad, así como satisfacer las necesidades personales, familiares o profesionales, mejorando su calidad de vida y fomentando un buen clima organizacional; esas prestaciones no económicas se denominan Salario Emocional.

El Salario Emocional ocupa un rol fundamental en la empresa ya que con este se da un reconocimiento a la labor que el empleado desarrolla, generando en el colaborador un incentivo y reconocimiento a sus labores; ese reconocimiento (algunas veces de manera público) se puede establecer de distintas maneras, ya sea mediante la publicación en una cartelera de acceso a todos los empleados en el que se establezca al empleado del mes, al mejor evaluado o incluso al que con su trabajo generó posicionar en el mercado la marca empresarial.

El salario emocional no es un reconocimiento monetario sino que simplemente actos, palabras o gestos que logran un alto incentivo en el personal, ya que a todas las personas y por ende a todos los trabajadores, nos gusta que nos digan las cosas que hemos hecho bien, por lo que palabras tan sencillas como “gracias”, “enhorabuena”, “bien hecho”, “confío en ti” “te felicito”, generan en nuestros colaboradores un alto incentivo que nos da como resultado un buen ambiente de trabajo y por ende mejorar la producción de la empresa, otros ejemplos de salario emocional son: la formación, entrenamiento o capacitación de los colaboradores, ayudas en el desarrollo de la carrera profesional, día libre para los empleados en su cumpleaños e incluso el acompañarlos en momento difíciles de pérdida de un ser querido.

Cuando hablamos del salario emocional podemos hacer referencia al Convenio N° 156 de OIT sobre los trabajadores con responsabilidades familiares, el cual ha sido ratificado por 44 países y establece políticas nacionales de permitir que todos los trabajadores con responsabilidades familiares (tanto mujeres como hombres) puedan desempeñar un empleo sin ser objeto de discriminación y, en la medida de lo posible, sin conflicto entre sus responsabilidades familiares y profesionales.

Es de hacer ver que los empleados de hoy en día son más exigentes y no les es suficiente el salario económico, sino que necesitan además, ser recompensados con otro tipo de retribución que les ayude a conciliar la vida profesional y familiar; aquellas empresas o centros de trabajo que cuidan a su personal, (colaboradores o talento humano) son las Empresas que hoy en día están en la vanguardia ya que ofrecen a sus colaboradores Salario Emocional, siendo estas las preferidas para las nuevas generaciones convirtiéndose en “Best Places To Work”.

*Socia Directora de MORÁN & Asociados, firma especialista en Derecho Laboral y Corporativo. Además la autora es Presidenta de la Asociación Centroamericana y del Caribe de Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social. Consultora Internacional: de la Organización Internacional del Trabajo, USAID, Unión Europea. Docente Universitario.